Aquí os dejo una foto que hice este sábado en Sevilla, concretamente en la Plaza Nueva de esta pequeña que pasaba por ahí y un texto que escribí ayer.
La inocencia es el trofeo, porque no nos damos cuenta de que la hemos perdido hasta que somos adultos. Una pena no poder volver atrás en el tiempo.
Para cuando eso ha sucedido vivimos en otro mundo. Un mundo en el que la ignorancia abunda entre el rebaño. Y eso sólo lo ven las personas como yo y como los de mi pequeña manada, la de los lobos esteparios. Pero la ignorancia del rebaño no el mismo tipo de ignorancia de cuando somos pequeños, no, es el tipo de ignorancia que convierte todos tus días en días grises, que hace que las horas transcurran como si de días se tratase y que hace que quieras poner un final a todo, escapar de este mundo de la única manera posible. Muriendo.
Pero aún es pronto para poner punto y final a mi existencia. Antes he de ver la enorme cantidad de cosas maravillosas que hay en el mundo. Sentir la belleza de la naturaleza, pasear por las calles de las ciudades más hermosas, disfrutar de las magníficas obras de arte que dejaron los mejores artistas a lo largo de la historia, leer los libros de los pensadores que más me transmitan, escuchar la música que hace que cada fibra de mi cuerpo vibre, sentir el amor verdadero… El tipo de cosas que me harían cambiar de opinión sobre largarme ya de aquí. Como la sonrisa de esta pequeñaja de la foto.

